Me vuelvo loca a mis adentros, mi piel lo esconde. Esconde mi caos en combustión, este en el que intento cocinar equilibrio. Tengo tanto dentro. He ido logrando entrar en ese pasillo largo que siempre estaba oscuro, que intimidaba, asustaba de solo acercarse a la entrada (¡con razón!). Hubo tantas veces que caminaba hacia otro lugar y como por arte de magia me descubría ahí mismo. Los pasadizos que recorriera de alguna u otra manera se cruzaban hasta ahí.
Llevo unos meses atravesándolo y he ido descubriendo que tiene miles de curvas, se dobla en muchas partes y a veces se abre en varias vías alternativas. Voy sospechando que todas en algún punto se unen también, pero atravesar una no es lo mismo que atravesar la otra, ninguna de las otras. Está bien oscuro, aunque hay veces que un halo de luz se cuela por algunas ventanas empolvadas, pero otras en que se filtra agua por las grietas. Me he inundado infinidad de veces y he tenido que saber esperar a que pare el agua y también que luego desagüe dentro. Esa es una de las cosas que hacen más largo este pasillo-túnel que a veces parece de ficción. La mayoría del tiempo camino lento, me abrasa el miedo y el cansancio. No sobra aire en este lugar. Han habido momentos en que acelero el paso y pareciera que avanzo pero aún no logro acercarme al final.
Está lleno de cosas ajenas y propias, tapizado todo de fotos, objetos cargados merodeando y dolores colgados que bailan como burlando. Las contornos no son paredes sino roca y cada tanto hay desprendimientos. Cuando pasan el sonido es ensordecedor y no queda ni un espacio de aire imperturbado. Estoy tan agotada de estar en este lugar. Quisiera un poco de sol calentito en mi piel congelada, quisiera aunque sea poder imaginar qué hay después de todo este tortuoso trayecto. ¿Tomaré los desvíos necesarios para encontrar el final?
He descubierto muchísimas cosas y a medida que avanzo siento que mis formas van mutando. Mi silueta es dinámica y mientras se transforma a veces me desangro. Han habido días de desmayo, días de trabajo, días de descargos; he encontrado algunas cosas que he quemado al rededor... a veces me incendio. A menudo rebalso letras a mi paso y voy imaginando paisajes para no desmoronarme.
Días de desnudez completa, días de disfrazarme. A veces dudo incluso de mi existencia, me desdibujo y casi siento que soy parte de la oscuridad agobiante de este lugar...luego escucho los rebotes que expanden los sonidos de mi llanto y vuelvo a intentar retomar. Días de avance, sosteniendo a voluntad una idea que luego se difumina. Eso sí, es tanto el tiempo aquí que -no sé si para bien o para mal- pero las ideas que me creo luego se contradicen entre sí y crean otras que también pueden agrandarse o derrumbarse. Así voy transitando entre emociones totalmente contradictorias y siento como si rodara chocando entre un extremo y otro.
No sé cómo pero siento que sí he ido avanzando, aún cuando -siguiendo la tónica- luego creo que no hay nada bien y solo me siento atascada dentro de todo esto. Me aferro lo que puedo a que este camino me ha hecho armarme mil veces con tanto desarme y a que he desarrollado cada herramienta que he necesitado. Espero que este intento de convicción esta vez se demore un poco más en desplomarse.
Me imploro a mí misma voluntad y capacidad de resistir, elasticidad suficiente pa' cuando se hace estrecho y fortaleza pa' reconstruirme.